
En la teoría de los cinco elementos, el pulmón es el órgano representativo del metal. El metal es un elemento que representa la fuerza, la dureza, la firmeza, la frescura y sequedad.
Entonces el pulmón proporciona energía a todo el cuerpo, permitiendo todos los metabolismos, y moviendo sangre y líquidos. Proporciona firmeza en el carácter y determinación de la persona, refresca la sangre alterada que se produce por los excesos emocionales, y seca cualquier estancamiento, inflamación y grasa, por lo que se hace imprescindible para tratar problemas de obesidad.
Sin esta energía de los pulmones, la sangre se paraliza y congestiona por todo el cuerpo, y los líquidos se quedan retenidos. Esto da origen a edemas, migrañas, neuralgias, artritis, artrosis, sangre alterada y caliente, bronquitis, asma…
Para mejorar cualquier trastorno de este tipo, tenemos que aumentar primero la energía de los pulmones, mejorando secundariamente su ánimo, y eliminando de esta forma su ansiedad y angustia interna.
Por tanto, para hacer un buen trabajo, debemos seguir siempre un ritmo constante y tranquilo, sin demasiadas expectativas y ambiciones. Es importante conservar nuestro orgullo verdadero por el esfuerzo realizado, firmes pero con frescura, aunque no obtengamos los resultados y efectos deseados en nuestro entorno. Solo de esta manera, sin darnos cuenta, alcanzaremos nuestra meta.
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