
También podemos observar que la gran fortaleza de este animal proviene de su caja torácica y sus patas delanteras. Por lo tanto, tiene unos pulmones muy grandes y potentes, que le facilitan el movimiento de materiales pesados.
El meridiano del pulmón nace en la zona subclavicular, baja por la parte exterior del hombro, continúa por el brazo, y termina en el dedo pulgar de la mano. Fijándonos en las zonas por donde pasa este meridiano, podemos comprender el estado energético y biológico de los pulmones.
Por ejemplo, cuando estamos satisfechos y orgullosos por nuestro trabajo realizado, levantamos nuestro dedo pulgar y sacamos pecho en señal de orgullo, y por el contrario, cuando estamos fatigados, ansiosos o angustiados, ponemos el pulgar mirando hacia abajo, en señal de frustración.
Si tenemos estas emociones de forma prolongada, podríamos llegar a manifestar síntomas como: poca fuerza del pulgar para sujetar cosas, inflamación y parálisis en dicho dedo, dolor o debilidad en los codos y hombros, y pecho encogido con poca superficie de ventilación pulmonar.
En esta circunstancia, el cuerpo se ve incapacitado para trabajar y sostenerr peso alguno, o impulsar cualquier proyecto, idea o trabajo.
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