
Contrariamente a otras ciudades del mundo el uso de taxis no repercute demasiado en el bolsillo del turista. De hecho, los taxis en Beijing se han convertido en una opción barata, práctica y cómoda para moverse por toda su geografía, muy especialmente si nos movemos en grupos de 3 o cuatro personas.
Algunos consejos: hay que estar atentos a que el taxista accione el reloj apenas nos subimos, hay que recordar que no todos hablan inglés y el taxista que lo habla apenas lo balbucea, así que lo mejor es llevar una serie de oraciones sencillas escritas o directamente entregarle la tarjeta con la dirección escrita de dónde queremos ir. O un mapa sirve lo mismo y para él será todavía mas sencillo. Lo cierto es que a los taxistas chinos les da lo mismo si sabéis o no hablar en chino, así que no sufráis mucho tratando de comunicaros en su idioma.

¿Cómo reconocerlos? Bien, los taxis en Beijing tienen rayas amarillas a los lados y sí o sí deben tener un reloj que emita el correspondiente ticket que guarda el número del vehículo que hemos tomado. Dentro debemos ver también un papel, el registro del coche con el nombre del conductor y su fotografía e incluso un número telefónico para posibles quejas. En general, no tendremos problemas para localizar un taxi y subirnos a él pero se nos puede complicar en las horas pico de la mañana y de la tarde. Lo bueno es que arreglando con la agencia podemos contratar el taxi para viajes grupales fuera de la ciudad por una o dos horas al día. Si nos gusta el conductor, otra cosa que podemos hacer es pedirle el móvil y después volver a contactarle.
Por último, la tarifa nocturna es un poco mas cara y empieza a las 11 de la noche y por supuesto, la buena educación ante todo: Nihao al entrar y xiexie al salir nos convierten en perfectos turistas.
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