Nos hemos quedado hoy en la provincia de Yunnan, allí está el condado de Shangri-La, una zona que se divide en dos áreas, el área del pueblo antiguo de Dukezong y el área de la ciudad moderna. Ambas comparten la avenida Tuanje como frontera común y ambas son dignas de visitar. Pero en realidad Shangri-La tiene mucho para ver así que os recomendamos saber con antelación qué os interesa conocer para organizaros mucho mejor.
A saber, al norte podréis visitar el Monasterio Songzanlin, construido durante la Dinastía Qing en el año 1679. Es un centro budista con arquitectura bien tibetana y uno de los más grandes de la provincia de Yunnan. Lo bueno es que se llega a él en bus. También en el norte está el desfiladero Birang por donde corre el río con el mismo nombre, que salpicando aquí y allá hace que la caverna siempre tenga una especie de húmeda neblina. Allí hay muchas pinturas en las rocas, antiguas, y los arqueólogos han determinado que fueron hechas por grupos migratorios hace cientos de años. La caverna dista más de 100 km del centro de Shangri-la pero también se llega a ella en buses que salen rumbo a la vecina ciudad de Xianhcheng y que, de paso, dejan a los turistas aquí.
Más cerca del centro de Shangri-La, a apenas 3 km, está la montaña sagrada de los tibetanos, la Wufeng, en cuyas laderas de corren carreras de caballos. A 10 km nos encontraremos con las Terrazas de Agua Blanca, una formación natural de piedra blanca que ha sido formada por las lluvias de primavera. Pero además, hay lagos y se pueden hacer paseos a caballo. Lo mejor es que a todas estas atracciones se puede llegar en bus o alquilar entre varios turistas un coche. Pero eso sí, no debéis dejar de visitar el pueblo antiguo de Dukezong, con sus típicas casas tibetanas blancas. Os va a encantar.
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