Así como me parece que el Qipao es el mejor vestido del mundo, no puedo imaginar China sin las clásicas y tradicionales sombrillas de papel. Me encantan, me parecen delicadas y muy femeninas. Son obras de arte de la cultura popular china y si bien el país tiene una larga tradición no es moco de pavo fabricar una.
En primer lugar os cuento que hay varias clases de sombrillas de papel, las floreadas, las que tienen papel de seda, las de color azul, las que tienen doble capa de papel, las serigrafiadas y algunas más. Todas son hermosas y aunque no sea lo más cómodo de transportar de vuelta a casa hay que regresar sí o sí con una de ellas.
Lo cierto es que fabricar una sombrilla es algo que requiere de muchas habilidades. En primer lugar hay que elegir cuidadosamente los materiales que van a utilizarse y después hay que tener mucho cuidado al manipularlos. Por ejemplo, el mango del paraguas debe ser de madera de bambú, pero debe tener más de 5 años y provenir de la provincia Fujian ya que allí el bambú crece elástico, flexible y es más maleable. Además, ayuda a que el mango no se quiebre, no se convierta en una vara mohosa o podrida o no lo ataquen los gusanos.
Sobre las varillas, que también son de bambú, se coloca bien tirante el papel, un papel refinado que puede ser quedarse tirante. Después el artesano pinta con aceite la superficie y posteriormente pasa a la decoración: personajes mitologicos, aves, dragones, flores, paisajes. En total son como 80 pasos los que se requieren para terminar un paraguas o sombrilla china, pero solo así puede asegurarse que éste no será destruido por los rayos del sol, el viento, la lluvia, o se romperá o se torcerá.
Actualmente no se los ve muchos en las calles de China ya que la vida urbana no les deja espacio, pero debido al maravilloso arte que suponen siguen fabricándose para ocasiones especiales y como souvenirs para turistas.

