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La muralla de los mil años (III)

cc25 La muralla de los mil años (III)

El primer emperador chino, Qin Shi Huang, restauró las murallas antiguas y las unió con una nueva construcción para crear una masiva fortificación de 4800 kilómetros de largo para proteger las fronteras del norte contra los ataques de nómadas merodeadores. Esta fue una de las obras públicas monumentales de Qin Shi Huang, entre las cuales se encontraban vastos sistemas de irrigación.

Luego del colapso del imperio Qin, la Gran Muralla de Qin Shi Huang empezó a arruinarse, debido a los años de abandono. De nuevo, las fronteras del norte China se encontraban a la merced de fieros extraños conocidos como los Xiongnu (hunos). Hasta que en el año 206 antes de Cristo, llegó al poder la dinastía Han, y el imperio empezó a moverse en una nueva dirección.

Con esta victoria de Han Wu-Di, el más importante de los emperadores Han contra los hunos, vino una expansión hacia el oeste, hacia los grandes espacios de Asia Central. Para proteger esa frontera, Wu-Di empezó la segunda gran campaña china de construcción de la muralla. Sus ingenieros restauraron la ruinosa muralla Qin y la extendieron en casi 500 kilómetros más a través del desierto de Gobi.

Luego, vendría la dinastía Ming, que fueron los mayores constructores de muralla, cuyos sorprendentes logros dejan pequeños lo que anteriormente habían hecho los Qin y los Han. Los Ming no solamente construyeron más murallas que cualquier otra dinastía, sino que las suyas también eran mayores, más largas, más adornadas y más imponentes. La muralla con la que estamos familiarizados es la de ellos.


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