La Gran Muralla sigue siendo una de las grandes maravillas del mundo y muchas de las piedras que se emplearon en su construcción miden más de dos metros y sobrepasan la tonelada de peso. El motivo principal de la construcción de la Muralla fue para defenderse de los ataques nómadas de los pueblos del norte.
También fue utilizdo como vía de transporte ya que las caravanas iban desde las ciudades chinas hasta el golfo pérsico y desde aquí a los puertos del mediterráneo oriental, de esta manera tenían acceso a los mercados europeos. La sección más antigua de la Gran Muralla fue iniciada en el 221 antes de Cristo, no mucho después que China fuera unificada en un imperio a partir de una vaga configuración de estados feudales.
Las crónicas de la época relatan que gran parte de la muralla fue construida con piedras colocadas unas sobre otras, pero donde las piedras eran escasas, los ingenieros construyeron la muralla con capas de tierra compactada. El proceso de apisonamiento de la tierra empezaba con un simple marco de madera.
La idea era que los obreros llenaran el marco con tierra suelta, la cual entonces era apisonada formando una capa compacta de 10 centímetros (4 pulgadas) de espesor. El proceso se repetía capa tras capa, y la muralla se levantaba lentamente 10 centímetros por vez.
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